Calculadora ¿Si o no?



Una de las interrogantes que sigo teniendo como docente de adolescentes es si permitir el uso de calculadoras para realizar cálculos matemáticos . Paso a explicar; si bien considero las calculadoras una herramienta importante para agilizar los cálculos, entre otras cosas, no considero que sea un buen substituto para el razonamiento; a que me refiero?; he notado que la calculadora pocas veces es usada como complemento para la resolución de un problema o un ejercicio, es más en general se observa que los alumnos de los primeros años de secundaria en mis aulas pocas veces son capaces de distinguir entre resultados disparatados y razonables.



Muchas veces el problema de los estudiantes comienza con la interpretación de la letra de un problema, incluso llegaré mas lejos, gran porcentaje de los estudiantes realizan una mirada superficial del problema sin leer e interpretar la letra, para en cambio decir casi de inmediato; no entiendo!!.

No en vano las materias con mayor dificultad para los alumnos son matemática e idioma español.
Hemos perdido la capacidad de leer, comprender y razonar sobre la lengua escrita, o lo estamos perdiendo; queremos culpar a la televisión y al presupuesto educativo, a internet y la falta de libros de estudio, en fin a cualquiera menos a nosotros mismos. Necesitamos leer, necesitamos estudiar, necesitamos valorar la educación.

Trataré de no recaer el análisis de lo obvio que es el vacío de contenidos en la televisión o en la radio, pero sí en el vacío de los valores de la sociedad actual; el Premio al menor esfuerzo, el aplauso al tener y no al ser, la adoración al que no hace nada.
Los estudiantes son un reflejo de nosotros, ellos no son tontos; no lo son! absorben los mensajes que les envía la sociedad y los llevan a la práctica.

¿Y que cambia una calculadora? se estarán preguntando. Pues no lo sé; quizás es un intento tonto por rescatar durante unos minutos el valor de la imaginación, un papel un lápiz y el pensamiento.
Continúo con el pensamiento de alguno de los viejos profesores que solía haber en épocas que parecen muy distantes ya. "La calculadora no se equivoca, se equivoca el dedo; el problema es pensar que la inteligente es la calculadora".

 

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